Identidad digital

By: Patricia González

By: Patricia González

Con la irrupción de las Tecnologías de la Relación la Información y la Comunicación (TRIC) en nuestra vida diaria, aparece una nueva dimensión construyendo nuestra identidad personal: la identidad digital.

Podemos en este sentido hablar de identidad analógica frente a identidad digital, al igual que podemos hablar de realidad social vívida o experimentada y realidad social virtual.  

Se hace evidente pues, que una de las competencias personales necesarias en la sociedad actual para el ciudadano digital es saber gestionar su propia identidad digital, actuando de una manera ética y legal dentro de una correcta cultura de la participación.

La opinión que tienen de nosotros en la red configura nuestra reputación digital, la cual puede ser positiva o negativa, de ahí la trascendencia que tiene su cuidado y planificación. Es importante evitar comentarios inadecuados, vídeos o imágenes inapropiadas, post fuera de lugar o cualquier otro comportamiento que perjudique nuestra imagen online e indirectamente nuestra imagen analógica.

La identidad en internet viene marcada por nuestro comportamiento en redes sociales, a través del correo electrónico, en los foros, los blogs o los chat, destacando como aspectos más concretos los siguientes:

El Nick. Es el nombre con el que nos presentamos en la red.

El Avatar. Es la imagen que mostramos de nosotros en la red.

Nuestras publicaciones. Qué información, qué material subimos a la red de forma intencionada.

Los Servicios y aplicaciones. Las herramientas que utilicemos forman parte de nuestra identidad digital ya que en cada una de ellas tenemos un perfil.

Los comentarios. Información que compartimos, elaboramos o en las que se nos nombra.

Los contenidos digitales. Fotos, vídeos, audios, documentos que se nos asocien o cuenten cosas sobre nosotros.

La planificación de una marca personal o personal branding se convierte en un recurso e incluso en una necesidad, siendo la estrategia que se va a utilizar en el entorno digital para posicionarse. La marca personal que definamos será lo que nos hará únicos, diferentes, relevantes y especiales y su planificación nos permitirá elaborar nuestra reputación en función de nuestra interacción con el mundo online o virtual. Qué somos y cómo nos queremos mostrar.

En ella quedará incluida la netiqueta, siendo esta el conjunto de normas de comportamiento en internet y entornos digitales. Como es natural, este código de honor virtual representa nuestra imagen y forma parte de nuestra marca. Su respeto supone un comportamiento adecuado para garantizar que las relaciones a través de la red son mejores y más humanas.

Por último, destacar también que la identidad digital también se refiere a las identificaciones y las autentificaciones. Vendría a ser el continente de nuestro contenido digital, de nuestro ser virtual. De esta forma, mientras  identificarse es decir quién eres, autentificarse es demostrar que eres quien dices ser. En este sentido, destacar el robo de identidades digitales como uno de los ciberdelitos más frecuentes que puede tener consecuencias de reputación y también económicas. Para proteger nuestra identidad digital debemos evitar el uso de redes wifi desconocidas o desprotegidas, utilizar contraseñas seguras, actualizar los dispositivos o monitorizar nuestro nombre regularmente.

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