Estereotipos

By: Patricia González

By: Patricia González

Los estereotipos son el conjunto de creencias compartidas sobre las características de un grupo o colectivo que nos llevan a explicar de forma simplista y simplificada su comportamiento. Se componen tanto de connotaciones afectivas positivas como negativas. Es decir, la generalización y proyección que se lleva a cabo fruto de esas creencias puede suponer una consideración beneficiosa y de inclusión o puede conllevar incluso cierto grado de desprecio y rechazo.

Estas creencias nos llevan a utilizar expectativas previas y creencias que ya teníamos sobre un grupo haciendo uso de la inferencia, es decir, le asignamos unas características y unos hábitos comportamentales determinados en base a un patrón previo.

Los estereotipos se caracterizan porque:

    • Simplifican o exageran los rasgos atribuidos al grupo.
    • Sirven para justificar o racionalizar las reacciones afectivas y conductuales hacia un grupo.
    • Son rígidos y resistentes al cambio, aunque se obtenga información que los desconfirme.
    • Implican un carácter consensuado de creencias compartidas por los miembros de una misma cultura.

A nivel intelectual, un estereotipo se forma a partir de la categorización, un mecanismo que utilizamos para organizar, ordenar y estructurar la complejidad del entorno a partir de diferentes conjuntos que comparten características, ya sea atendiendo al sexo, edad, etnia… Simplifican la realidad reduciendo el esfuerzo cognitivo que supondría procesar el gran flujo de información que recibimos constantemente. De esta forma, asignaremos las características atribuidas a todos los miembros del grupo a toda persona que pertenezca a él.  

Pero además, una de las funciones sociales de los estereotipos consiste en clasificar diferencialmente a los miembros del endogrupo y el exogrupo, fomentando la visión positiva de nuestro grupo en comparación con los otros.

Se aprenden a través del proceso de socialización y su transmisión se produce a través de diferentes medios.

Prestamos más atención a la información que confirma nuestras expectativas previas y atendemos menos a la que las contradice, salvo que la incongruencia sea muy fuerte. Es decir, funcionan como esquemas cognitivos que nos conducen a ignorar de forma sutil la información inconsistente con nuestros estereotipos hasta hacerla consistente con ellos.

Destacamos el estereotipo de género entendido como el conjunto de creencias compartidas socialmente sobre hombres y mujeres que suelen aplicar de forma indiscriminada a todos los miembros de cada uno de estos grupos.

Los componentes de los estereotipos de género se refieren a:

    • Estereotipia de rasgo. Referente a las características que se considera que definen de forma diferentes a hombres y a mujeres: la mujer es más sensible y emotiva, mientras que el hombre es más agresivo.
    • Estereotipia de rol. Incluye las actividades que se consideran más apropiadas para hombre y mujeres. Tareas domésticas y tareas fuera del hogar.
    • Estereotipia profesional. Determinados sectores profesionales están más feminizados que otros que están más masculinizados.
    • Rasgos físicos. Una voz suave, complexión ligera para la mujer y más fuertes, voz grave para los hombres.

Para terminar dos dimensiones son asignados a los estereotipos de género:

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